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Enrique Ponce consiguió la puerta grande de Madrid a base de entrega, valor y calidad


Con lleno complete en los tendidos se celebró la tradicional Corrida Goyesca en el día de la Comunidad de Madrid. Se lidiaron toros de Juan Pedro Domecq, manso el lidiado en segundo lugar y sustituido el primero por uno de Alcurrucén también manso; dos toros de Samuel Flores muy inciertos los dos; y dos toros de Victorino Martín, encastado y con peligro el tercero y con temperamento y nobleza el lidiado en sexto lugar, que fue el único ovacionado de la tarde. Enrique Ponce cortó una oreja del ejemplar de Juan Pedro Domecq y otra del toro de Victorino Martín, mientras César Rincón no tuvo suerte ante tres astados muy deslucidos y fue silenciada su labor. Asistió a la corrida S.A.R. la Condesa de Barcelona.

La tarde fue de Enrique Ponce que consiguió abrir por segunda vez en su carrera la Puerta Grande de Madrid, esa puerta que solo había traspasado una vez, pues por diversos imponderables, se le atragantó hasta casi media docena de veces.

Enrique supo combinar un toreo de eficacia y de poderle a los toros con sacar su peculiar hacer en el momento oportuno y conseguir, así, la entrega del público. Con el primer astado de Juan Pedro Domecq, Ponce lo supo fijar y dejarlo encelado con unos soberbios pases por bajo llenos de aguante, decisión y buen toreo. Como relataba para ABC Vicente Zabala de la Serna: “Por bajo, con la rodilla genuflexa, puso la plaza en pie con las dobladas iniciales, entre las que hubo un cambio de mano para el recuerdo, solo superado por otro, en las postrimerías de su labor. Fue el principio y el final de la faena lo mejor de la misma y lo que le valió la oreja”.

Luego estuvo voluntarioso y con ganas en el paradísimo toro de Samuel Flores, un auténtico “tío”. Se mantuvo Ponce estoico e impávido en una lección de aguante ante la adversidad.

Pero la faena de la tarde vino con el último ejemplar. Ponce, valentísimo, como toda la tarde, decidido como tiene que estar una figura del toreo, salió a sellar su triunfo. José Luis Suárez-Guanes para nuestro semanario Aplausos: “En el sexto le pudo al temperamento del Victorino -que terminó embistiendo con nobleza- en una nueva lección de aguante y querer seguir en la cresta de la ola. Llevó bien el toro al caballo tras capotearlo con oficio y técnica, y volvió a realizar un inicio muleteril prometedor y un final brillantísimo y completo con el público tan entregado como el torero. Los pases de pecho resultaron excelentísimos, así como el toreo de adorno y solo algunos muletazos fundamentales. Tras entrar a matar dos veces cortó una legítima oreja”.





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