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Rúa por el mar Negro, luces cegadoras… Así celebró el Trabzonspor la Superliga turca


Las fiestas del Trabzonspor por la conquista de la Superliga se han convertido en virales y se han extendido por toda Turquía. Los aficionados ‘bordo mavi’ llevan más de dos semanas festejando de forma multitudinaria, con luces y música tecno, un trofeo histórico. El conjunto de Avci ha roto el dominio de los ‘gigantes’ de Estambul (Fenerbahçe, Galatasaray y Besiktas) cantando un alirón revolucionario, de desafío y triunfo ante el poder futbolístico establecido. Así es cómo lo sienten en Trebisonda. Lo llevan en la sangre.

Una ciudad que vivió una jornada de fútbol… sin fútbol. El Senol Günes se llenó de 40.000 espectadores que con sus camisetas, pancartas y bufandas del Trabzonspor animaron y colorearon una localidad que vive en ‘bordo mavi’: balcones, fachadas, calles… cada edificio y rincón ‘anima’ a su equipo. Todos los followers colapsaron las carreteras y peregrinaron hacia sus gradas para ver un césped sin porterías pero con un escenario en el que sus ‘héroes’ alzaron la Superliga. La invasión de campo frente al Antalyaspor para celebrar el título ha movido su último partido en casa frente al Altay al Olímpico de Estambul. ¡70.000 personas! disfrutarán del campeón. La afición del Trabzonspor acompaña a su membership en todas las ciudades de Turquía.

El Trabzonspor sigue de fiesta: el vídeo de más de 2 millones de visualizaciones

Pero, antes, fue el turno de Trabzon. Una urbe que mira desde sus orígenes al mar Negro. Unas aguas que le conectan con el mundo y por las que surcó el barco del Trabzonspor. Escoltado por varias embarcaciones, como si fuera la gabarra del Athletic navegando por la ría de Bilbao, los futbolistas recorrieron la costa mientras en la orilla los hinchas les vitoreaban. Una rúa diferente que tuvo su continuidad, cuando desembarcaron, en un autobús descapotable. Un transporte más ‘convencional’ para llegar a un estadio que se iba caldeando con todo tipo de cantantes y música turca… ¡y hasta reguetón! Daddy Yankee sonó fuerte en el Senol Günes.

La noche fue cayendo y las gradas se iluminaron con las linternas de los móviles y las bengalas que aparecían hasta en las zonas vip. La luz cegadora de las pantallas y los focos nublaba la vista y los cánticos “bordo… ¡mavi!” y “campeón… ¡Trabzon!” generaban un zumbido en los oídos de los aficionados que bailaban en la grada mientras esperaban a sus futbolistas. Llegaron con la oscuridad Siopis y Ömur bailando una danza tradicional de la región. Un aperitivo antes del plato principal. La calma antes de la tormenta en el mar Negro.

La “familia” del Trabzonspor

Uno a uno fueron presentados todos los jugadores con sus canciones. A Hamsik, con su cresta teñida de azul y burdeos como el pelo de Bakasetas, le acompañó el ‘We are the champions’ para ejemplificar el fin de su ‘maldición’ liguera. Las banderas y los hijos de los futbolistas también ‘caminaron’ por la senda luminosa rumbo al escenario. El Trabzonspor es “una familia”, como repiten sus jugadores, en la que hay 15 nacionalidades. Una torre de babel unida que ha logrado una Liga histórica para el fútbol turco por rompedora y para Trebisonda por el impulso económico y social que le ha dado a la ciudad. La felicidad cotiza al alza en la región.

Avci, portando la gorra de los entrenadores que hicieron ‘grande’ al Trabzonspor, se unió a unos futbolistas aclamados por el pueblo. El 61 de sus matrículas está tatuado en sus corazones para siempre. Y el entrenador ya tiene la foto de los campeones que le faltaba para el marco de su despacho. Un éxito especial para Ömur y Çakir, canteranos que desde niños soñaron con ganar la Liga con el Trabzonspor. ¡Y lo han logrado! Es la obra de un presidente, Ahmet Agaoglu, que piensa ya en meterse en la fase de grupos de la Champions tras armar un equipo ganador. Un bloque que levantó por medio de un Çakir, entregado a los cánticos y a agitar a la afición micrófono en mano, la Superliga al cielo de Trebisonda entre fuegos artificiales, luz y ruido. ¡Cómo no! El rayo se vio en Batumi y el grito sonó en Estambul. La fiesta continúa…





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